domingo, 16 de junio de 2013

Como Bajando al Inframundo


COMO BAJANDO AL INFRAMUNDO


Poco a poco el clima va cambiando cuando bajamos las escaleras mecánicas que en ese instante parecen infinitas. Sentimos la impresión de  que nos conducen a otro mundo donde el calor, el desespero y la angustia son las características principales de la gente que frecuenta el Metro de Caracas; hasta que al fin llegamos abajo y un sitio con bastante luz y una larga fila para comprar el ticket, donde hay 4 personas en una cabina y solo una esta trabajando justificando asi la cola para que la gente pague los diferentes boletos según sus necesidades. En ese momento por alguna razón va avanzando velozmente la cola y es por que otra de las personas de dentro de la cabina se decidió a trabajar, llega nuestro turno y amablemente pedimos uno simple llamandose asi el que es solo de ida, lo recibimos y vamos a adentrarnos mas en este mundo.
Acercandonos al momento de entrar conseguimos un aparato donde meto el boleto y te da permiso de pasar a traves de el como si de un umbral al inframundo se tratara, nos deslizamos a través de el para asi caminar un pasillo largo y conseguir otra escalera que te dirije cada ves mas abajo donde realmente te sientes en el infierno tanto por el calor como por el ambiente que se respira. Hay gente de todo tipo, ancianos, jovenes, niños con sus mamas, mujeres embarazadas de todos los colores y formas todos con caras de cansancio por una ciudad tan demandante y agitada, dirigiendose a sus trabajos o quien sabe a donde. Despues de una corta espera llega un tren repleto de gente donde no se sabe que viene si son personas o sardinas en lata por que estan tan apretados y tan compactos que despues de que se abren las puertas se sale alguno por los bordes pero ninguno se queda, la gente hace el esfuerzo de entrar en el mas minimo espacio que pueda quedar pero nosotros y mucha gente mas decidió esperar otro tren que pasara luego de este y lentamente después de un sonido un poco ensordecedor se cierran las puertas y el tren se pierde en la obscuridad del túnel.
En ese momento vemos a los lados y nos conseguimos con que esta llegando muchisima mas gente, comenzamos a preguntarnos si de verdad me ire en el otro vagón y la cara de las personas a mi alrededor pensaban lo mismo sudando por el calor y la humedad que se sentía en el ambiente; no fue mucho la espera llegando rapidamente el otro tren, rojo insigne de la revolucion, este no iba tan lleno por lo cual pudimos pasar, había gente dormida en los asientos, personas cansadas quien sabe de donde vendrían y a que hora se levantaron para estar en sus trabajos a tiempo ancianos sobre todos por que en la parte donde nos montamos era en preferencial para ancianos, mujeres embarazadas y gente con discapacidad cosa que mucha gente no respeta y se sienta en esos puestos designados. Hacemos nuestro recorrido, tres estaciones, hasta llegar a chacao donde tuvimos que hacer maromas para salir por que la gente se para en la puerta y entra antes de que tu salgas obstaculizandote el paso y una vos de fondo dice “señoras y señores usuarios recuerden que salir es entrar mas rápido” .

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