COMO BAJANDO AL INFRAMUNDO
Poco a poco el clima va cambiando cuando bajamos las
escaleras mecánicas que en ese instante parecen infinitas. Sentimos la
impresión de que nos conducen a otro
mundo donde el calor, el desespero y la angustia son las características
principales de la gente que frecuenta el Metro de Caracas; hasta que al fin
llegamos abajo y un sitio con bastante luz y una larga fila para comprar el
ticket, donde hay 4 personas en una cabina y solo una esta trabajando
justificando asi la cola para que la gente pague los diferentes boletos según
sus necesidades. En ese momento por alguna razón va avanzando velozmente la
cola y es por que otra de las personas de dentro de la cabina se decidió a
trabajar, llega nuestro turno y amablemente pedimos uno simple llamandose asi
el que es solo de ida, lo recibimos y vamos a adentrarnos mas en este mundo.
Acercandonos al momento de entrar conseguimos un aparato
donde meto el boleto y te da permiso de pasar a traves de el como si de un
umbral al inframundo se tratara, nos deslizamos a través de el para asi caminar
un pasillo largo y conseguir otra escalera que te dirije cada ves mas abajo
donde realmente te sientes en el infierno tanto por el calor como por el
ambiente que se respira. Hay gente de todo tipo, ancianos, jovenes, niños con
sus mamas, mujeres embarazadas de todos los colores y formas todos con caras de
cansancio por una ciudad tan demandante y agitada, dirigiendose a sus trabajos
o quien sabe a donde. Despues de una corta espera llega un tren repleto de
gente donde no se sabe que viene si son personas o sardinas en lata por que
estan tan apretados y tan compactos que despues de que se abren las puertas se
sale alguno por los bordes pero ninguno se queda, la gente hace el esfuerzo de
entrar en el mas minimo espacio que pueda quedar pero nosotros y mucha gente
mas decidió esperar otro tren que pasara luego de este y lentamente después de
un sonido un poco ensordecedor se cierran las puertas y el tren se pierde en la
obscuridad del túnel.
En ese momento vemos a los lados y nos conseguimos con
que esta llegando muchisima mas gente, comenzamos a preguntarnos si de verdad
me ire en el otro vagón y la cara de las personas a mi alrededor pensaban lo
mismo sudando por el calor y la humedad que se sentía en el ambiente; no fue
mucho la espera llegando rapidamente el otro tren, rojo insigne de la
revolucion, este no iba tan lleno por lo cual pudimos pasar, había gente
dormida en los asientos, personas cansadas quien sabe de donde vendrían y a que
hora se levantaron para estar en sus trabajos a tiempo ancianos sobre todos por
que en la parte donde nos montamos era en preferencial para ancianos, mujeres
embarazadas y gente con discapacidad cosa que mucha gente no respeta y se
sienta en esos puestos designados. Hacemos nuestro recorrido, tres estaciones,
hasta llegar a chacao donde tuvimos que hacer maromas para salir por que la
gente se para en la puerta y entra antes de que tu salgas obstaculizandote el
paso y una vos de fondo dice “señoras y
señores usuarios recuerden que salir es entrar mas rápido” .
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